Bailando con la Pelona

Proyecto de Investigación y creación dramaturgica sobre la situación de violencia y muerte entre adolescentes y jóvenes, y su relación con el desarrollo de las culturas urbanas en Honduras.

Los índices de muerte y violencia entre adolescentes, jóvenes y jóvenes adultos en Honduras se han incrementado progresiva y sustancialmente, impactando de múltiples maneras, todos los estratos y sectores de nuestra sociedad. La violencia, principal causa de muerte no natural en nuestro país, incide especialmente en la población entre los 16 y los 30 años , justo en el momento en que la vida humana es afectivamente más valiosa e intelectualmente más productiva. Honduras ostenta actualmente una de las tasas más altas de violencia y muerte en el mundo.

Un enorme pocentaje de esta escalada de violencia y muerte juvenil se da en los principales centros urbanos, en espacios públicos, de características homicidas y delincuenciales con armas de alta letalidad como principal “herramienta”. Por otra parte las agresiones, maltratos, abusos, accidentes, enfermedades e incidencia delictiva se complementan formando un drama que afecta sensiblemente nuestra humanidad y pone seriamente en cuestión nuestros conceptos y estructura misma de la sociedad, en el contexto igualmente creciente de pobreza, inequidad, migración, ilegalidad e impunidad como “escenario”. Esta tragedia humana y social, que en la última decada se ha duplicado, es ya irreversible. Nos ocupa ahora una visión de futuro.

Muchas de estas adversidades son las rutas cotidianas con que a los jóvenes les toca vivir actualmente y de alguna manera incorporan ya en sus rutinas el riesgo, la inseguridad y la mortalidad. Algunos han asumido que la vida es breve, que cada día es menos segura, otros han asumido la inseguridad como una forma de vida. Otros buscan asideros ideológicos y/o espirituales. Cambios políticos y organización social. Lo cierto es que unos mueren diariamente y otros viven de ello.

Para comprender el desarrollo de estas situaciones límites, complejas y diversas en los centros urbanos, se debe analizar lo que se ha dado en llamar “culturas urbanas”, que especialmente entre la juventud adquieren características sociales, grupales, sectoriales, generacionales, territoriales, estéticas, etc, que en el prisma de lo urbano deben verse con una mirada integradora tanto de sus causas y contenidos como de sus formas y lenguajes para la cosntrucción de una sociedad nueva, plural, diversa y justa que no sólo prevenga su propia autodestrucción, sino que en unidad pueda pensar en la creación de un mundo mejor, amable y vital.